escribe: Pablo Ezequiel López
San Lorenzo se quedó sin nada. Sin DT, sin Copa Argentina, sin Copa Sudamericana, sin Superliga (a 13 puntos del líder). La eliminación a manos de Temperley terminó por desnudar todas las falencias que se fueron sucediendo en este 2018.
Un técnico sin rumbo, jugadores sin respuestas, y una dirigencia sin ideas para reconocer el camino equivocado.
Hace rato, meses diría, que este final se preveía. Una lástima que ni el cuerpo técnico ni el presidente hayan sido capaces de tomar una decisión a tiempo para evitar este final que todo el mundo San Lorenzo (salvo ellos) vio venir.
Un año para olvidar rápidamente. O, mejor dicho, para recordar y no volver a repetir cada uno de los errores. Sumar todo lo que se pueda en estos partidos que quedan, acertar en los refuerzos (¿cuántos mercados de pases que no pegamos una?), y fijar un proyecto convincente para el 2019, año en que se vuelve a la Libertadores, son los objetivos a corto plazo.
En definitiva, empezar de cero. Con un DT que pueda ordenar a un plantel que está a la deriva, con rendimientos bajísimos, salvo escasas excepciones. El 2018 ya pasó, aunque falten 2 meses, sin pena ni gloria. Y nos dejó vacíos.















