
San Lorenzo nuevamente le hizo culto a la derrota. Perdió por la mínima ante el Gimnasia de La Plata de Pipo que Gorosito que fue ovacionado a diferencia de los jugadores azulgranas que al terminar el cotejo fueron silbados.
El Ciclón agregó otro nefasto capítulo a una novela de terror que parece no tener un final feliz. Está en el fondo de la tabla, no sabe a lo que juega, la dirigencia no otorga respuestas y en caso de perder la próxima fecha con Aldosivi será el equipo con más partidos perdidos en todo el campeonato.
A pesar de haber cambiado a los interpretes para este match (Alejandro Donatti, Agustín Martegani y Ezequiel Cerutti por Alexis Flores, Gabriel Rojas y Julián Palacios) las respuestas siguen siendo las mismas: el equipo está desdibujado y sin un norte claro.
El encuentro inició, como con Vélez, cuesta arriba, ya que 12 minutos, Matías Miranda ejecutó un tiro de esquina que Eric Ramírez conecto de cabeza para dibujarla una sonrisa de oreja a oreja al equipo de Pipo y un sombrío escenario a los locales.
Con la obligación de ir a buscar, San Lorenzo bloqueado en el núcleo del mediocampo empezó a buscar con Andrés Herrera y Gabriel Rojas por las bandas quienes fueron lo mejorcito del conjunto de Monarriz y Di Leo. El Cuervo merecía el empate, pero no era contundente para lograrlo.
El segundo tiempo fue un monólogo de la primera parte: los dueños de casa intentaban, pero no golpeaban y la visita exhibía un juego confiable. Para hacer más compleja la odisea, cerca del cuarto de hora del complemento, Cerutti se fue expulsado por doble amarilla y dejó a sus compañeros con un cúmulo de dudas para los siguientes minutos.
Sin uno de sus máximos exponentes en ataque, la hinchada perdió la paciencia y pidió que “se vayan todos, que no quede ni uno solo”. A medida que crecía el descontento de los simpatizantes, aumentaban las dudas para igualar un enfrentamiento que San Lorenzo no le encontró la vuelta y que al final iba a terminar perdiendo.















