
La ilusión estaba intacta. San Lorenzo de Almagro tenía una nueva oportunidad de cortar una racha negativa en triunfos haciendo las veces de local. Tigre, el último subcampeón y además un equipo bien trabajado, no lo permitió.
Poco para comentar en un primer tiempo que tuvo un dominio alternado y en el que la única diferencia entre ambos fue la apertura del marcador, producto de una mala salida en defensa, el ingreso de Colidio con pelota dominada y su pase a Blondel, quien con pierna cambiada y remate cruzado decretó el 1-0. Nada que hacer para Batalla, quien estaba tapado por la humanidad del juvenil James.
El comienzo del segundo tiempo nos dejó ver una decisión acertada de Rubén Insúa, quien hizo ingresar a Nahuel Barrios en lugar del intrascendente Malcom Braida. De todas maneras, solamente hubo remates de media distancia por parte de Barrios, Menossi, y una entrada de Retegui cuyo remate fue detenido por Batalla. Hasta que a los 22’ apareció Iván Leguizamón con un gran desborde por derecha cuyo centro atrás termino con el penal que el ex San Lorenzo Abel Luciatti le cometió a Adan Bareiro. Así lo decidió Paletta luego de haber chequeado la infracción por llamado del VAR.
De ahí en más, el local pareció conformarse con la igualdad, ya que el balón era patrimonio de Tigre, sin embargo, sin lastimar en el área contraria.
Justo empate en el que ambos equipos no hicieron el mérito suficiente para alzarse con la victoria.















