
Primera derrota del Ciclón en un encuentro envuelto en polémicas.
Mis temores tenían fundamento, ya que el VAR volvió a actuar en beneficio de la causa.
Cuando en la fecha anterior Ariel Pennel ignoró un claro penal contra Bareiro, fue avisado por el VAR y la pena máxima se ejecutó. Hoy sucedió lo mismo, con la diferencia de que los que manejan las cámaras miraron para otro lado. Así es difícil.
Mas allá de jugar con línea de cinco en una cancha de dimensiones pequeñas, más allá del flojísimo rendimiento defensivo y la falta de respuestas del arquero, a San Lorenzo le metieron la mano en el bolsillo. Y la frutilla del postre fue el gol anulado a James cerca del final. En esta jugada SI, el árbitro fue llamado por el VAR.
En cuanto al trámite del encuentro, abrió el marcador Sepulveda a los 15' de la primera parte tras una siesta defensiva. Empató Bareiro a los 36' tras gran acción de Barrios (acierto de Insúa) y centro de Leguizamón. Dos minutos le duró la alegría a los pibes del gallego, ya que a los 38' otro horror defensivo posibilitó que Bandiera anotara el segundo para el local.
En la segunda etapa, ingresó Martegani por Rosané, pero nada cambió. San Lorenzo era pura confusión dependiendo de algún arresto individual de Barrios o Leguizamón.
Luego vinieron los goles anulados a este último, a Bandiera, y el último a James (la frutilla del postre que redondeaba una tarde nefasta del arbitraje).
Se viene Boca, seguramente con toda la carne al asador. Si San Lorenzo desea tener una buena jornada, deberá contar con algún regreso o cara nueva. De lo contrario será otra tarde oscura, porque en el fútbol ya no se gana más con la camiseta.















