
Frente a Talleres de Córdoba, San Lorenzo de Almagro rescató un punto en el último suspiro del encuentro gracias a un gol de otro partido en el que Nahuel Barrios remató desde fuera del área doblegando de esta manera la resistencia de Herrera.
Cuando los rivales todavía se estaban estudiando, Catalán capitalizó un centro desde la izquierda y, ante la pasividad de Torrico (cabeceó en el área chica) y la débil marca de Hernández, abría el marcador en favor de Talleres.
Luego un claro penal a Giay sancionado por Loustau fue malogrado por Bareiro.
No hubo mucho más en la primera etapa. Solamente, la expulsión de Enzo Díaz a los 41 minutos, hecho que ilusionaba a los hinchas de San Lorenzo a sabiendas de que faltaban 45 minutos.
En el segundo período, un San Lorenzo carente de ideas y abusando del centro aéreo no logró cambiar su imagen, a pesar de los ingresos de Méndez, Maroni, Leguizamón y Blandi (este último fue dos minutos antes del empate). El problema del Ciclón, como en todas sus presentaciones, era el medio juego. Hasta que llegó el contundente disparo del perrito Barrios en el minuto noventa.
El empate terminó siendo justo porque uno no pudo y el otro no quiso.
Antes de despedirme quiero expresar mi tristeza por la poca concurrencia. Si el partido se hubiera disputado el sábado por la tarde (no hubo encuentros televisados) el marco hubiera sido totalmente distinto.
Próximo rival: Argentinos Juniors en la Paternal. Y ahí sí, será muy importante la manera en la que Rubén Insúa arme el medio juego. En ese sector del campo seguramente estará la llave del triunfo, o no.















