
Era una buena oportunidad para escalar en la tabla de posiciones. Sin embargo, San Lorenzo no la aprovechó.
En el primer periodo el control lo tuvo Rosario Central. El dueño de casa fue un equipo largo. Lo que no comprendo es que los rosarinos presentaron línea de cinco y San Lorenzo también. Es más, el Ciclón salió con tres delanteros, pero el equipo estaba partido, y por ende, las posibilidades de lastimar fueron escasas sobresaliendo un cabezazo de Bareiro que besó el poste izquierdo de Servio. Martegani, uno de los pocos capaces de generar algo positivo estaba en el banco y al mismo tiempo los presentes se ofuscaban cada vez que Maroni tenía contacto con el balón (se le está dando vidriera a un jugador de Boca, postergando a una promesa de la casa).
En el segundo tiempo los ingresos de Barrios y Giay desde el comienzo y de Martegani y Leguizamón a doce minutos del final no pudieron cambiar la ecuación.
Y de un tiro libre excelentemente ejecutado por Malcorra se abrió el marcador. La reacción de San Lorenzo no tardó en llegar a través de la aparición de Gattoni, quien fusiló al arquero visitante sellando el empate que a la postre seria definitivo.
Si bien de a poco el panorama se va aclarando, hay varios temas a mejorar en lo individual y en lo colectivo, ya que si San Lorenzo de Almagro pretende ser uno de los candidatos en un futuro cercano deberá incorporar dos o tres piezas claves para de esa manera formar sociedades, las que hoy en día todavía no aparecieron.















