
San Lorenzo de Almagro cayó derrotado por la mínima diferencia frente a River.
Es la primera vez que comienzo un comentario aludiendo a la última jugada. Simplemente porque en el anterior San Lorenzo – River también le anularon un gol de manera insólita a Nicolas Blandi cuando el encuentro terminaba.
Esta vez pasó lo mismo. Cuando Martegani envió el centro, Blandi era empujado por Casco (ya estaba amonestado) quedando de esta manera en posición adelantada. Es penal o es gol. Nunca offside. Fue la frutilla del postre de un arbitraje que desde el minuto cero inclinó la cancha a favor del visitante.
En cuanto al trámite del encuentro, River evidenció un mejor juego de conjunto, pero sin lastimar demasiado, en tanto que San Lorenzo lo esperaba muy ordenado y saliendo de contragolpe por izquierda a través de Nahuel Barrios en el comienzo de cada jugada.
El gol de Mammana a los treinta y nueve minutos del primer tiempo es el detalle que definió el partido entre un equipo que está acostumbrado a ser protagonista frente a otro que está en formación y carente de refuerzos.
Si bien luego de la expulsión de Herrera San Lorenzo creó algunas situaciones de gol, faltó la lucidez suficiente para concretarlas, más allá de que nuevamente haya sido perjudicado por los que teóricamente dictaminan justicia.















