San Lorenzo igualó en su casa frente a Estudiantes de La Plata en un gol.
Cuesta comprender a qué juega San Lorenzo de Almagro. También cuesta entender la actitud de cada uno de sus jugadores a la hora de tomar decisiones dentro del campo de juego. Algunos jugando a "dos por hora". Otros totalmente en "otra cosa" como por ejemplo Lujan en la jugada del empate del "pincha". Algunos también pensando cuando el club regularizará la deuda que tiene con ellos. Y en medio de todo esto, un referato que fecha tras fecha de una forma u otra sigue perjudicando al equipo. Esta vez acertado con la expulsión de Irala . Pero omitiendo que en el mismo cuadro cinco segundos antes hubo un claro penal a Romaña. Claro, vieron solamente los tapones de Irala en la cara de Mansilla.
Increíble que San Lorenzo sea perjudicado hasta cuando juega frente al club que tiene a su presidente en la vereda opuesta a Claudio Tapia.
En cuanto al encuentro, también es cierto que "Chila” Gómez pasó una tarde- noche tranquila salvo algún remate desde afuera del área. Pero también es cierto de que estamos hartos de la impunidad que tienen los rivales a la hora de enfrentar a San Lorenzo.
Estudiantes contó con seis amonestados ( Meza, Rodriguez, Benedetti, Ascacibar, Enzo Perez y Neves - estos últimos dos jugaron de regalo el segundo tiempo - ). Del lado de San Lorenzo solamente la expulsión de Irala. Una salvajada del volante que distrajo a todo el estadio cuando había que reclamar el penal que le había cometido el impune Enzo Perez a Romaña.
Hemos sido testigos de un Cerutti versión 2016 en la apertura del marcador desbordando por derecha y enviando un centro preciso para que Leguizamón le gane la posición a Lollo y decretara la apertura del marcador. Poco le duró la alegría a San Lorenzo ya que siete minutos después Malyoma madrugaba a un "verde" Baez y ante Lujan quien estaba "fotografiando" la escena, el chico Burgos empató el partido.
El resultado final es justo. Pudo haber sido del local en una de las últimas del partido a través de Bustos. Pero las cartas estaban echadas. Para colmo el equipo sigue sin un norte concreto y desde afuera el perjuicio es cada vez mayor.















