
Empate a cero frente a River con una correcta actuación colectiva.
Hay veces que no es necesario gastar tanto dinero para proponer algo distinto en noventa minutos de juego. Lo sucedido ayer en el Nuevo Gasómetro fue un claro indicio de compromiso, confianza y solidaridad.
En cuanto al encuentro en sí, la designación de Darío Herrera como árbitro y Héctor Paletta en el VAR, fue tomada con cierto resquemor por socios y simpatizantes del azulgrana. Y a las pruebas me remito ya que a los dos minutos de juego San Lorenzo de Almagro sufría el primer despojo de la jornada cuando el VAR anuló un gol a su favor por supuesta posición de adelanto de Braida. La vergüenza que vive el mundo arbitral se trasladaba una vez más a la cancha de San Lorenzo de Almagro.
Luego un cabezazo de Pezzella en el travesaño, otro de Cuello tras centro de Cerutti que desviaba Armani, y una entrada de Borja que rechazaba el eficiente Gill fue lo más destacado de una primera etapa en la que River tuvo más la pelota pero los dirigidos por Russo la utilizaron de mejor manera.
El segundo período comenzó con Vombergar en cancha desde el comienzo (Cerutti estaba amonestado. Un riesgo por posible doble amarilla). Ahora sí, San Lorenzo pasó a tener el control absoluto del partido. Si bien careció de un generador de juego, la solidaridad e ir a cada pelota como si fuera la última fue más que importante para tener el control de las acciones. Ezequiel Herrera y Baez con sus constantes proyecciones y el intento de formar sociedades hicieron que el local esté a punto de abrir el marcador cuando Malcom Braida estrelló su remate en el travesaño luego de una hermosa combinación por derecha entre E. Herrera, Vombergar y Cuello quien le dijo al cordobés ex Aldosivi e Instituto "tomá y hacelo".
Quiero dejar asentado el crecimiento progresivo de los Herrera, de Baez, el muy buen partido de Braida y la seguridad que hace mucho tiempo no nos daba un arquero ya que Gill transmite lo que los anteriores en su puesto no pudieron: tranquilidad.
El horizonte tiene otro color. En todo proceso de conformación, un equipo se forma de atrás hacia adelante. Y a San Lorenzo de Almagro hace seis partidos, tres amistosos y tres oficiales, que no le convierten . Sólo falta la vuelta del vasco y el ingreso del colombiano Peralta quienes quizás le den a esta formación un tinte distinto en los últimos metros.















