
Peor, imposible. San Lorenzo cayó 1-2 ante Huracán en el Estadio Tomás Adolfo Ducó. Sumó, por segunda vez en el torneo, su cuarta derrota en fila y marcha en el fondo de la tabla.
La foto de ayer dirá que el Ciclón fue derrotado ante su máximo rival (que acumuló siete encuentros sin perder el clásico). Sin embargo, la película -que es una de terror- dirá el conjunto azulgrana anda sin rumbo en el campeonato como un viajero sin brújula. Las escasas respuestas de la Comisión Directiva, la constante marcha de los entrenadores, y el vago y escueto funcionamiento colectivo son algunos de los síntomas de un equipo que parece no tener remedio para curar la enfermedad.
Sin Paolo Montero. Con Diego Monarriz (junto a José Di Leo) encabezando el interinato, San Lorenzo realizó cambios profundos para el partido. Para empezar, la línea de cinco fue depurada y reemplazada por un 4-4-2 con Herrera y Peruzzi como laterales, con Ortigoza y Gordillo en el doble cinco para darle quite y juego al equipo, y con dos atacantes como Di Santo y Uvita Fernández.
Tras el paso del bisturí, el cuadro azulgrana jugó los primeros minutos decidido a dañar a su rival con situaciones claras. Sin embargo, la energía negativa continúa en el Bajo Flores, a raíz de que Peruzzi salió lesionado a los 23m (ingresó Bruno Pittón) y le cambió la ecuación a Monarriz.
A pesar de la salida de lateral, el Cuervo no sufrió mucho en la zaga. Producto de la presión de los volantes y el buen rol en el andamiaje defensivo no era lastimado atrás.
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