

por: Pablo Ezequiel López
Continúa el mal momento de San Lorenzo. Continúa el desconcierto y el rumbo perdido. Se volvió a perder, a jugar mal, a dejar una pésima imagen. Ya no está Biaggio en el banco, pero esta derrota 1-0 ante Talleres se le pareció bastante a sus últimos partidos. El Ciclón sigue en un tobogán que parece no tener fin y preocupa a todos. Sólo 10 puntos en 10 partidos, con goles en contra en todos los encuentros, sin ganar de visitante, son algunas de las razones que explican este desastroso presente. Con jugadores (algunos) que parecieran no tener ganas de continuar en San Lorenzo, otros displicentes, y pocos rendimientos para destacar. Demasiado trabajo tendrá Almirón en caso de convertirse en el nuevo DT, con Vélez y Huracán como próximos rivales. Sus primeras cuestiones serán recuperar anímicamente a un plantel que, en ocasiones, se lo ve perdido y sin actitud; trabajar en la parte física; definir qué juveniles están en condiciones de jugar en Primera; y por último, darle una idea de juego a (esperemos) un nuevo San Lorenzo.

San Lorenzo cayó de local por la tarde de domingo frente a Talleres por 1 a 0, con gol de Maroni.
Ya sin Biaggio sentado en el banco de suplentes, los dirigidos por el interino Monarriz no pudieron conseguir los tres puntos frente a un rival duro. El ciclón acumula 10 puntos en 10 fechas y esta a la espera del nuevo técnico Jorge Almiron.
Un primer tiempo en el que el equipo azulgrana salió con un 4-3-3 posicionando a Mussis por detrás de Belluschi e Insaurralde, no lograba profundizar ante un Talleres que se encontró a los 21 minutos, con un lindo zurdazo del pibe Maroni para clavarla en el ángulo superior derecho de Navarro. Sin chances en la primera etapa para poder empatar, San Lorenzo se iba al descanso con mucha preocupación y sin juego. En la segunda mitad, ingresaría de muy buena forma Adolfo Gaich
escribe: Pablo Ezequiel López
San Lorenzo se quedó sin nada. Sin DT, sin Copa Argentina, sin Copa Sudamericana, sin Superliga (a 13 puntos del líder). La eliminación a manos de Temperley terminó por desnudar todas las falencias que se fueron sucediendo en este 2018.
Un técnico sin rumbo, jugadores sin respuestas, y una dirigencia sin ideas para reconocer el camino equivocado.
Hace rato, meses diría, que este final se preveía. Una lástima que ni el cuerpo técnico ni el presidente hayan sido capaces de tomar una decisión a tiempo para evitar este final que todo el mundo San Lorenzo (salvo ellos) vio venir.
Un año para olvidar rápidamente. O, mejor dicho, para recordar y no volver a repetir cada uno de los errores. Sumar todo lo que se pueda en estos partidos que quedan, acertar en los refuerzos (¿cuántos mercados de pases que no pegamos una?), y fijar un proyecto convincente para el 2019, año en que se vuelve a la Libertadores, son los objetivos a corto plazo.
En definitiva, empezar de cero. Con un DT que pueda ordenar a un plantel que está a la deriva, con rendimientos bajísimos, salvo escasas excepciones. El 2018 ya pasó, aunque falten 2 meses, sin pena ni gloria. Y nos dejó vacíos.
